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La experiencia consiste en la comparación de dos vinos de la misma línea y añada- Gran Blend 2018-, pero con diferente estiba: una bajo el agua y la otra tradicional en bodega. En el marco de sus pilares de innovación y calidad, la bodega sumergió una cantidad determinada de botellas (60 para ser exactos), con el fin de experimentar el efecto de la presión del agua y la temperatura sobre la evolución del vino, obteniendo resultados inimaginables en cuanto al sabor y los aromas expresados por el varietal. Los vinos fueron sumergidos a una profundidad de 15m en el dique Potrerillos y retirados a una profundidad de 12m a 14m dada la alteración del nivel del agua.
Fechas disponibles están marcadas en verde. Fechas no disponibles en rojo.